¿Qué convierte a Grecia en un modelo de gestión de COVID-19?

La reacción de las autoridades griegas ante la amenaza del coronavirus es una de las más efectivas de Europa, a pesar de haber sido uno de los países más afectados por la crisis económica durante la pasada década y de la idiosincrasia anárquica característica de este país.

El éxito de la cuarentena, en la que los ciudadanos griegos han actuado con disciplina y se han mantenido fieles al confinamiento, ha sido uno de los factores clave en la contención del virus.

Según los últimos datos proporcionados por el Ejecutivo heleno, Grecia tiene unas cifras de contagio relativamente favorables: 2.192 casos y 102 muertes. En el ámbito de la Unión Europea (UE), solo Bulgaria, Eslovaquia y Hungría tienen mejores cifras en número de infectados por población total.

En el número de fallecidos por millón de habitantes, la tasa de mortalidad de España es 39 veces mayor que la de Grecia, mientras que la de Italia es 36 veces superior.

El temor a un colapso de la sanidad, que en la década de crisis sufrió, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un recorte anual del 8,7% del gasto sanitario (0,9% en Italia y 1,4% en España, ha sido precisamente una de las claves de la actuación precoz.

Al ver los estragos que el virus estaba causando en Italia y España, países a los que los griegos se sienten emocionalmente muy cercanos, la ciudadanía entró en ‘shock’ y, lejos de su espíritu libertario habitual, optó por la disciplina.

A finales de febrero se aplicaron las primeras restricciones, con la suspensión del carnaval, que debido al calendario de la Pascua ortodoxa, por suerte, se celebraba este año con una semana de retraso con respecto a los países católicos.

Este retraso en el calendario de festividades y del estallido en sí de la pandemia ha sido probablemente una de las claves del éxito. Ver los estragos que causó el carnaval en otros países ayudó, pero también había otros factores.

‘El retraso de la llegada del virus se debe probablemente a que Grecia tiene un menor número de vuelos internacionales que Italia o España’, afirmó a Efe el epidemiólogo Takis Panayiotópulos, miembro de la comisión de expertos del Ministerio de Sanidad para el coronavirus.

‘Al ver lo que estaba ocurriendo en Italia, eso nos permitió tener una imagen de la epidemia en Europa y se pudo actuar rápidamente’, explicó.

El 11 de marzo, cuando todavía no había ningún fallecido y los casos de coronavirus no llegaban al centenar, el Ejecutivo cerró escuelas y universidades. Dos días después, al confirmarse la primera muerte, se ordenó el cierre de los restaurantes y bares, además de museos y sitios arqueológicos.

A partir del 24 de marzo, entró en vigor el confinamiento total, con las excepciones de poder ir a la compra de productos de primera necesidad, acudir al médico o hacer deporte. En cada ocasión, los ciudadanos deben notificar su salida con un certificado impreso o vía SMS.