Detienen en Estambul a una mujer tras confesar que inyectaba lejía y jabón a su hija de 18 meses

20MINUTOS.ES

  • La mujer inyectaba lejía y jabón en las orejas, la nariz y el ombligo de la pequeña hasta que comenzaba a sangrar.
  • Se encuentra ahora detenida acusada de maltrato infantil mientras el padre asegura que jamás sospechó de ella.

Maltrato infantil Estambul

La Policía ha detenido en Estambul a una mujer de nacionalidad turca que confesó estar torturando a su hija de 18 meses desde que esta tenía tan solo un mes de edad.

Según ha recogido el diario inglés Daily Mail, la detenida inyectaba lejía y jabón en el cuerpo de la bebé y le cortaba con cuchillas «porque no sentía amor por ella». Elif K confesó así los malos tratos que estaba llevando a cabo sobre su hija tras acudir por tercera vez al hospital con la pequeña, de nombre Eylul Miray.

«No podía amar a mi hija, no podía abrigarme con ella. Decidí torturarla», fieron las palabras de la mujer tras ser arrestada. Elif K. narró a los agentes las diferentes formas de tortura a las que sometía a su hija: «Desde que tenía un mes de edad, le inyecté lejía y jabón líquido en las orejas, la nariz y el ombligo, hasta que comenzó a sangrar. Entonces la llevé al hospital para recibir tratamiento». 

«Continué torturándola con una navaja»

Sin embargo, en el hospital no sospecharon de maltrato. La detenida siguió: «Cuando la dejaron volver a casa, continué torturándola. Además la cortaba con una navaja en la cabeza, los ojos, las piernas, los brazos y el pecho».

No fue hasta la tercera vez que la niña llegó al hospital, trasladada por su padre, cuando los médicos comprobaron que tenía moratones por todo el cuerpo y el cráneo facturado. 

Las sospechas entonces llevaron a abrir una investigación contra los padres, que vivían juntos con la pequeña y dos hermanos mayores. La mujer se encuentra ahora detenida acusada de maltrato infantil, mientras el padre, Eray K., se encuentra en libertad y acompaña a la niña en su recuperación en el hospital. El hombre asegura que jamás sospechó de su mujer.