El rechazo a las vacunas de los judíos de Brooklyn provoca una epidemia de sarampión: 500 contagios

JORGE GARCÍA

Judío ortodoxo Brooklyn

La ciudad de Nueva York ha confirmado ya 498 casos de sarampión, en el marco de la epidemia de esta enfermedad que ha surgido en el seno de la comunidad judía ultraortodoxa de los barrios de Williamsburg y Borough Park, en el distrito de Brooklyn.

Las autoridades de la ciudad han advertido de que la pandemia se debe al rechazo de buena parte de esta comunidad a vacunarse. Por ello, además de lanzar campañas de concienciación, el ayuntamiento ha declarado la situación de emergencia de salud pública y está requiriendo a quienes vivan en determinados códigos postales que reciban las vacunas del sarampión, la rubéola y la parotiditis.

El departamento municipal de Salud e Higiene Mental comprueba las cartillas de las personas a quienes se dirige la medida y quien no haya sido vacunado o sea inmune (por contagio anterior) podrá recibir una multa de hasta 1.000 dólares.

Según informa CNN, el brote, que comenzó en Octubre, se originó después de que un niño sin vacunar se contagiase de la enfermedad durante una visita a Israel. Posteriormente, según el departamento de Salud, más personas se habrían contagiado en el país de Oriente Medio y habrían llevado el virus a los distritos de Brooklyn y Queens.

A pesar de que varios rabinos de la ciudad han llamado a vacunarse, afirmando que no existe ninguna razón religiosa en el judaísmo para no vacunarse, este movimiento se ha extendido entre la comunidad ultraortodoxa a través de pequeños grupos organizados que realizan eventos y distribuyen material propagandístico.

Además, aunque la influencia de estos grupos es especialmente fuerte en las comunidades judías ultraortodoxas de estos ditritos, numerosos padres de otras etnias y religiones también rechazan vacunar a sus hijos contra el sarampión y otras enfermedades.

Los oficiales de Sanidad advierten, incluso, contra una práctica que se da entre las familias contrarias a la vacunación; las «fiestas del sarampión», reuniones en las que se junta a niños contagiados con niños sanos para que estos también se contagien y así, tras superar la enfermedad, queden inmunizados de por vida. Por ello, el ayuntamiento de la ciudad insiste en que la enfermedad puede representar un riesgo importante para los niños.