Los ministros de ultraderecha abandonan el Gobierno austríaco tras el escándalo de corrupción

EFE

Norbert Hofer

Los miembros del ultranacionalista FPÖ en el Gobierno austríaco han anunciado este lunes su salida de la coalición que mantenían desde diciembre de 2017 con el Partido Popular, en protesta por la destitución del responsable de Interior.

El FPÖ ha cumplido así su amenaza de salir del Ejecutivo, minutos después de que el canciller austríaco y líder popular, Sebastian Kurz, anunciara que pediría el cese de Herbert Kickl para asegurar una investigación transparente del escándalo de corrupción que ha provocado la convocatoria de elecciones anticipadas.

Kurz justificó la destitución en que Kickl era secretario general y responsable de las finanzas del FPÖ cuando, en verano de 2017, se grabó el vídeo clandestino en el que el dimisionario líder de esa formación política y vicecanciller, Heinz-Christian Strache, se mostraba dispuesto a dar contratas públicas a cambio de financiación ilegal.

El canciller opinó que Kickl debería haber seguido el ejemplo de Strache y haber dimitido, para despejar cualquier duda sobre posibles intromisiones en la investigación.

El nuevo jefe de los ultras, Norbert Hofer, aseguraba este mismo lunes que su formación no aceptará la destitución de Kickl y que como resultado el FPÖ se retiraría del Ejecutivo en funciones y pasaría a la oposición.

Kickl -antiguo redactor de los discursos del histórico líder ultra fallecido Jörg Haider- pertenece al ala más dura de su partido y para muchos es el verdadero cerebro de la formación.

El FPÖ tiene cinco ministerios en el actual Gobierno en funciones con el Partido Popular (ÖVP): Interior, Defensa, Exteriores, Transportes y Sanidad. Esas carteras serán asumidas ahora por expertos o altos funcionarios, según había previsto Kurz antes de que la dimisión de los ministros ultras se hiciera oficial.

El canciller anunció el sábado la convocatoria de elecciones anticipadas, que tendrán lugar en septiembre, al entender que tras el vídeo de Strache era imposible mantener la actual coalición.