Médicos Sin Fronteras denuncia la situación en los hospitales de Yemen: 1.546 niños muertos en dos años

VERA DE BENITO

  • Según el informe de la organización, un tercio de los pacientes murieron antes de llegar al hospital por las dificultades del trayecto.
  • A causa de la guerra, los pocos centros hospitalarios que se mantienen en pie, están al límite de sus capacidades.
  • Yemen, la guerra olvidada.

Pacientes en el hospital de Taiz.

21 años. Ese es el tiempo que, según la ONU, la guerra de Yemen ha retrasado el desarrollo humano en el país bicontinental. Según este organismo internacional, si el conflicto se extiende hasta el año 2030, el 71% de la población vivirá en una situación de extrema pobreza.

Organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras se encuentran en el terreno para medir la situación y contribuir a mejorarla. Esta misma organización ha publicado este miércoles un informe sobre la atención médica que reciben las mujeres embarazadas y los niños en Yemen, en el que explican que entre 2016 y 2018, sus equipos presentes en los hospitales de Huban (Taiz) y Abs (Hajja) registraron la muerte de 36 madres y 1.546 niños, de los que 1.018 eran recién nacidos

El informe afirma que «un tercio de esos pacientes murieron antes de alcanzar el centro hospitalario», y que los recién nacidos que consiguieron llegar al hospital con vida y llegaron a recibir atención médica, «suelen tener un peso muy bajo«. También recoge las causas más habituales de fallecimiento de neonatos: «nacimiento prematuro, asfixia al nacer o infecciones graves (sepsis)».

Debido a la guerra en el país, los pocos centros que se mantienen abiertos y en pie están al límite de sus capacidades. Un claro ejemplo es el centro de salud materno-infantil gestionado por Médicos Sin Fronteras en Huban, que dobló el número de partos asistidos, de 4.100 a 8.450, por lo que su reducido número de camas, unas 130, se encuentran ocupadas prácticamente todo el tiempo. Además, el conflicto armado es un problema constante en la actividad médica, tanto que algunos hospitales públicos tienen que cerrar debido a los incesantes combates.

Uno de los principales problemas que afectan a la salud de las embarazadas y sus hijos es, según el informe, la distancia entre sus lugares de residencia y los centros hospitalarios. Así lo afirma Sadeqa, una partera de la organización en Abs, que explica que las áreas de alrededor de la ciudad «son montañosas» y a veces los pacientes no pueden viajar a causa de «los ataques aéreos y bombardeos«. Además, concluye, «los caminos no se encuentran pavimentados», y con la lluvia «es muy difícil acceder».

Eftekar, una paciente atendida en la ciudad de Taiz, explica que «si la guerra no tuviese lugar», podría ir «a cualquier hospital público», pero en esta situación que atraviesa Yemen, con «puestos de control y disparos», los pacientes llegan a la ciudad en un «estado de pánico absoluto». Si antes de la guerra, los ciudadanos podían llegar a un hospital en diez minutos, ahora pueden llevgar a estar hasta seis horas de viaje. Tanto pacientes como personal sanitario afrontan peligros en el camino, según afirma Jana Brandt, coordinadora de programas de Médicos Sin Fronteras en Yemen. «Debido a la inseguridad en las calles, nuestro personal prefiere trabajar un turno de noche de 14 horas que uno de día de 8 horas, para evitar moverse de noche», explica Brandt.

Además de temer los riesgos del trayecto, también existe el miedo a un nuevo ataque en los hospitales del país. El responsable de salud mental de Médicos Sin Fronteras, Khatab Abdulá, afirma que todo el área de Abs «ha sido bombardeada varias veces». «Le gente tiene miedo de sufrir bombardeos yendo por la calle o que el hospital sea atacado otra vez. Muchos muestran síntomas de estrés post-traumático«, añade.

El informe concluye con un llamamiento de la organización médico-humanitaria «a todas las partes implicadas en el conflcito», para que garanticen la protección de la población y el personal sanitario y rebajen las restricciones que imponen a las organizaciones humanitarias para que puedan responder adecuadamente a las enormes necesidades sobre el terreno. También se dirige a las organizaciones internacionales, para que «incrementen la respuesta humanitaria y desplieguen más personal experimentado en las áreas que más lo necesitan».  

El informe completo, aquí.