Volver a empezar

La suerte está echada, los ciudadanos han votado y los resultados –lejos de anticipar un desbloqueo de la situación política– solamente permiten anticipar que habrá que volver a empezar donde quedamos, es decir, desde cero, solo que con todo más complicado. La aritmética parlamentaria ofrece algunos datos teóricos diferentes –esperpéntico alguno–, pero poco factibles a la hora de construir mayorías susceptibles de permitir la investidura del nuevo Gobierno.Ahora son los líderes, que con tanto énfasis han coincidido en prometer hacer lo mejor para España, quienes tienen la iniciativa, la palabra y el compromiso. Ninguno de los dos bloques aparentemente posibles alcanza los 176 diputados y, ya es sabido, que hay escaños ocupados por partidos que hacen imposible el entendimiento. La izquierda se queda corta si no incorpora a independentistas, y la derecha ni siquiera con el inquietante subidón de Vox la alcanza.La solución solo tiene que ser trasversal, partiendo de acuerdos entre partidos de diferente signo, aunque unidos por su trayectoria democrática y su defensa de la Constitución y la unidad territorial. Ciudadanos, mientras digiere su descalabro monumental, tendrá que decidir si mantiene la promesa de llegar a un entendimiento con el PSOE, al que tanto se opuso, pero su abstención o incluso apoyo ahora es insuficiente. La gran coalición entre el PSOE y PP pareciera utópica, pero que lleguen a alguna fórmula de pacto de Estado –que seguramente contaría con un fuerte respaldo entre los ciudadanos– es la única alternativa susceptible de garantizar estabilidad. La otra opción, probar a ver si a la tercera va la vencida en las urnas, sería nefasto y bochornoso.