Doña Luz: “Nunca he dejado de votar”

Todas las elecciones celebradas en la República Dominicana desde el 1963, han contado con una votante fiel: Doña Luz María Durán, quien no ha dejado de acudir a depositar su voto en las urnas.
Doña Luz, quien ya cumplió 100 años, ha sido una asidua electora, porque está consciente de que el ejercicio del voto no es solo un derecho constitucional, sino también un deber.

“Nunca he dejado de votar”, aseguró en conversatorio con Listín Diario. Contó que lo hace porque sabe que tiene que cumplir con ese deber.

“Era como un papelito que le daban a uno”, refiere al describir cómo eran las boletas en las primeras elecciones que participó. Dice que esa forma duró mucho tiempo, y que no recuerda cómo fue cambiando.

Su primer voto fue antes del período democrático que se inicia en el 1963. En las elecciones celebradas ese año solo empezó a demostrar su nivel de civismo de forma voluntaria, yendo a votar sin coacción, porque antes, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, era obligatorio.

Ella empezó a votar desde el 1938, pero empujada por la obligatoriedad del voto. Estaba compelida hacerlo porque también era empleada pública, y trabajaba como maestra.
Tenía que votar, porque había que presentar la cédula en los bancos y para hacer cualquier tipo de transacción. Además temía de que si dejaba de hacerlo alguien se percatara y pudiera haber represalias, por el terror que imperaba en la dictadura.

“Había que votar obligada, porque se tenía miedo”, acotó. La dama, que nació el 15 de octubre de 1919, tenía 19 años cuando sufragó por primera vez. Ya tenía un año que había sido nombrada como maestra, de cuyo oficio fue pensionado en el año 1978, al igual que como servidora de la Lotería Nacional, a donde fue encargada de Recursos Humanos. A los 16 años ya había obtenido su cédula.

Cambio de domicilio
Doña Luz es nativa de Santiago. En el 1952 se trasladó a la capital dominicana. Pero esa movilidad no le impidió continuar su hábito de ejercer su derecho de ciudadanía, porque cambió su domicilio electoral para el Distrito Nacional. Cuando retornó a Santiago, en el año 1985, volvió a modificar su lugar de votación para continuar votando.

Solo se preocupaba por ir a votar, pues nunca se interesó por incursionar en actividades políticas partidistas.

Dónde ha votado
Para evitar hacer largas filas, acostumbraba a ir a los recintos entre las dos y tres de la tarde, horas en que ya no habían tantas personas. “Antes no había tanta gente, tanto alboroto como ahora”, rememora. Las mesas de votación funcionaban cerca de su casa, por lo que se iba caminando. Le ha tocado votar en la Escuela México, ubicada en la calle 16 de agosto, y en la escuela de Varones, en la calleSan Luis Esquina Restauración, de Santiago. En la Capital, le tocaba en la Escuela Paraguay, en Ciudad Nueva, que en ese tiempo vivía al frente. Actualmente, su domicilio electoral está en las oficinas del Colegio Dominicano de Ingenieros y Arquitectos (Codia), en Santiago.

Elecciones 15 de marzo
Doña Luz no ha perdido el entusiasmo por el voto, pero duda que en las elecciones municipales de este domingo 15 de marzo lo pueda hacer, no solo por su edad, sino porque ya no puede caminar, producto de una caída de hace tres años, por lo que se mantiene en un silla de rueda. Su hijo José Tavárez y su nuera Miriam Valdez, con quien vive en La Joya, de Santiago, tampoco quieren moverla de la casa, para no causarle problemas de salud.

“Quiero votar pero no sé si pueda”, expresa con cierta nostalgia Doña Luz, quien forma parte de los 549,616 adultos mayores de 70 años que están inscritos en el padrón electoral.

Asistencia para el voto
Mediante la resolución 7/2020, la JCE instruyó a las juntas electorales brindar facilidades a los mayores de 65 años y al elector que necesita auxiliarse de sillas de ruedas, andadores o cualquier otro instrumento, para que concurran a ejercer su derecho al sufragio, a fin de que puedan hacerlo sin que se afecte su integridad física.

Dispuso la creación de áreas especiales dotadas de sillas, para que las personas con discapacidad puedan esperar su turno en condiciones adecuadas de comodidad. Aprobó, mediante esa resolución, la incorporación del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE), a fin de que recomiende un personal especializado en el trato de las personas envejecientes que funjan como facilitadores.

Con ese propósito, la JCE y CONAPE firmaron un acuerdo, el 7 de febrero, que establece el procedimiento a seguir para asegurar el sufragio a esa población en condición de vulnerabilidad.
Pese a esas facilidades que se han anunciado tendrán los adultos mayores y las personas con discapacidad, la familia de Doña Luz está escéptica, por lo cual descartan la posibilidad de llevarla a un recinto para que ejerza su derecho al voto, quizás por última vez.

Voto de envejecientes
En el padrón electoral que se usará en las elecciones municipales están registrados 863,683 adultos mayores, con edades superiores a los 66 años, del total general de inscritos ascendente a 7,487,040.

Son 314,067 con edades que oscilan entre 66 y 70 años (4.18%), y 549,616 a partir de los 70 (7.32%).