El reto ante el coronavirus es crear la cultura de la higiene

El principal desafío que tienen las autoridades sanitarias de República Dominicana en este momento es evitar la aparición del primer caso local del COVID-19 y de presentarse, identificarlo a tiempo, para  evitar una rápida propagación comunitaria, tras la confirmación este pasado primero de marzo del primer caso importado.

Para ello, se deben poner en marcha programas educativos rigurosos que permitan lograr un verdadero cambio de cultura entre los dominicanos que incluya sembrar el hábito del lavado de manos, porque  es bien sabido que aunque la mayoría de la población conoce de su efectividad, es una herramienta que ha sido imposible aplicar en un 100 por ciento hasta entre médicos, enfermeras y otros servidores de la salud, pese a que tienen un mayor nivel información sobre prevención que la población general.

Estudios realizados por el Servicio Nacional de Salud (SNS) indican que el lavado de manos por parte de los profesionales de la salud en el país  en 2018 era de 28% y en el 2019 ese índice incrementó a 54%, situación que es un problema difícil de romper  en todos los países, ya que  el promedio mundial que es de un 50%.

Dar la mano

Además, en una sociedad que se caracteriza por la calidez y cercanía en el trato, otro reto de las autoridades sanitarias es el de  lograr un cambio, aunque sea temporal,  en la forma de saludar,  reduciendo  los acostumbrados  apretones de manos, abrazos y  besos, tan usados en saludos de llegadas y despedidas entre amigos y conocidos.

Esto,  porque  la forma de propagación de esta enfermedad respiratoria producida por esta nueva cepa de coronavirus, del que hasta el momento nadie tiene anticuerpos para combatirlo,  es de persona a persona a través de gotitas de saliva provenientes de la tos y los estornudos.

Taparse la boca

A esto se suma que muy pocas personas  en el país toman en cuenta las recomendaciones oficiales de taparse la boca con pañuelo desechable o con  la parte inferior del codo al estornudar o toser (nunca usar las manos), evitar lugares muy conglomerados o guardar reposo en el hogar hasta recuperarse cuando tengan afecciones respiratorias.

La orientación y capacitación del personal de salud sobre manifestaciones, comportamiento y manejo de pacientes con sospecha del virus, así como garantizar su protección  también forma parte de las acciones urgentes que las autoridades deben prestar atención, sobre todo en hospitales y centros ubicados en el interior del país, donde algunos de ellos aseguran que hasta ayer nadie le ha hablado del tema.

Desabasto y especulación

Ante la constante circulación de informaciones falsas y reales, alarmistas y optimistas  sobre este nuevo virus, evitar el pánico y que éste conlleve a desabasto innecesario de medicamentos e insumos, así  como a la especulación en los propios servicios de atención médica, es otro de los retos.

La experiencia de otras epidemias, como lo ocurrido en el 2014 con la de chickungunya, donde la escasez de acetaminofén fruto de la demanda inusual que desató la enfermedad, que  llevó a que su costo llegara a alcanzar hasta los 50 pesos por pastilla, lo que normalmente se compra a seis pesos en las farmacias privadas y a menos de uno en las Farmacias del Pueblo.

Esta realidad ha empezado a aflorar actualmente con el precio de las mascarillas que de 130 pesos la caja se ha elevado a 250 pesos. Quizás esos sean unos de los motivos que han llevado al ministro de Salud Pública, doctor Rafael Sánchez Cárdenas, a ser enfático al señalar que no habrá comercio con las pruebas que confirman o descartan COVID-19 y que por el momento el único lugar autorizado para ello es el Laboratorio Nacional Dr. Defilló.

  Lugares masivos

La rápida expansión  que ha tenido el virus por más de 70 países y sobre todo entre las poblaciones, de China, donde se aisló por primera vez en diciembre pasado e Italia, segundo país exportador del mismo,  obliga a que República Dominicana  ponga la mirada desde ahora en lugares vulnerables, sobre todo donde prima el hacinamiento o el confinamiento, entre ellos las cárceles, los hogares de ancianos,  guarderías e internados.

Las historias recientes de epidemias por enfermedades infectocontagiosas en el país, así lo aconsejan,  como es el caso del cólera,  que  a raíz de la llegada del primer caso importado desde Haití en el 2010,  posteriormente  registró el primer caso local en el sector el Dique y se propagó,  generando brotes en sectores populosos como La Puya de Arroyo Hondo, donde decenas se infectaban en un solo día. En el 2016 en la Cárcel La Victoria se  registró un brote que dejó cuatro muertes y unos 75 internos afectados.

Prioritario

Trabajar en esos y otros retos se hizo más prioritario a raíz de que el pasado domingo, primero de marzo, República Dominicana anunció formalmente el primer caso importado del coronavirus COVID-19 en un italiano de 62 años que había llegado al país el 22 de febrero y que había presentado los primeros síntomas de fiebre, tos, malestar general dos días después mientras estaba hospedado en un hotel del Este.

Ayer el Ministerio de Salud informó que por lo menos 40 personas señaladas dentro de sus contactos se encuentran bajo vigilancia, dentro del mapa epidemiológico de contactos directos que se lleva a cabo para detectar a tiempo cualquier cuadro febril-respiratorio sospechoso.

  Primer caso importado

El primer caso importado de COVID-19  en República Dominicana es un  italiano procedente de Pesaro, Región Marcas en Italia, llegó  a República Dominicana el 22 de febrero, sin síntomas, con intensión de salir el día 29, pero el día 24 inició síntomas respiratorios caracterizados por fiebre, tos no productiva, malestar general, y con murmullo vesicular, sin ruidos agregados en la auscultación pulmonar. Fue sometido a tratamiento farmacológico de los síntomas, a medidas estrictas de aislamiento y toma de muestra respiratoria que al procesarlas en el Laboratorio Nacional Dr. Defilló. Dio positivo  al COVID-19  al virus de la influenza B Yamagata.

América Latina

República Dominicana se convirtió el país número 62 en diagnosticar casos de COVID-19, en este caso importado, y forma parte de los  cuatro primeros de América Latina en notificar su presencia, como son Brasil, México y Ecuador. Ayer se habían detectado además en Chile y Argentina.

  Acciones

Las autoridades sanitarias dominicanas  han anunciado dentro de las acciones de vigilancia y preparación frente al virus: la búsqueda de los contactos directos  al paciente positivo, el reforzamiento de la estructura de vigilancia,  agilizar la instalación de una  mayor capacidad para aislamiento, así en las acciones de  captación, aislamiento, prueba de laboratorio, confirmación  y confinamiento de potenciales pacientes.