Una madre adolorida: “La cargué sin vida”

“Mataron a mi hija y me tienen de relajo”. Kirsi del Carmen Camilo hablaba de forma desesperada y sin poder contener sus lágrimas. Acababa de salir del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, donde espera que la muerte de su hija no quede impune.

De 37 años de edad, anhelaba convertirse en madre de una niña en el año 2021, pero no logró ese sueño al recibir la noticia de su deceso.

Tenía en su poder las copias de los documentos médicos de su embarazo y las mostró sin miramientos. Según sus palabras, inició las evaluaciones del estado de gestación en el Centro Sanitario de la calle Galván, y a las 28 semanas la refirieron al Hospital de la Mujer Dominicana ubicado en la avenida Bolívar. 

“Llegué al hospital de la Mujer con todo al día. Sin embargo, solicitaron hacerme de nuevo las evaluaciones. Me realicé todas las indicaciones y la doctora Mónica de Carmen Reyes que me consultó por primera vez me pasó con otra doctora bajo la orden de que me chequearan semanal, pero se rehusó a hacerlo, poniéndome consultas quincenales”, comentó.

El jueves 18 de marzo del año pasado, al no sentir a la niña con la misma frecuencia que se movía, fue a realizarse una sonografía y por indicaciones se dirigió al Hospital de la Mujer por emergencia.  A Sarah, como le nombraba desde el vientre le estaban bajando los latidos, pero estaba viva. 

“Al llegar me hicieron otra sonografía que certificó el excelente estado de salud de la niña. Sin embargo, durante la cesárea, que en la sala de cirugía había dos médicos y uno advirtió ¡cuidado que se está durmiendo!, recibiendo como respuesta ¡Qué bueno para que no se entere! Y me pusieron a firmar un papel bajo los efectos de la anestesia”, narró la dama.

Ante los horribles recuerdos de lo que debió ser un día de fiesta, no supo qué decir… intentó secar sus lágrimas, pero sin resultados. Estaba destrozada y, sin superar esa tragedia continúo narrando su historia: “La niña, no la escuché llorar, se la llevaron. Y dos horas después me informaron que murió. La cargué sin vida”.

Patología Forense

Al percatarse de que la bebé tenía un brazo roto y no recibir una respuesta de su estado físico, se procedió a realizar la autopsia un día después de su nacimiento. Ese procedimiento determinó que la muerte fue causada por óbito fetal asociado a oligoamnio severo, con atelectasia pulmonar e insuficiencia respiratoria.

“La niña llegó a patología forense con hematomas y un brazo roto, pero en el diagnóstico no incluyeron esas circunstancias porque, según afirmaron, eso no fue la causa de la muerte”, explicó la madre.                Narró que el certificado de fallecimiento expedido por el hospital indica que la patología se produjo por mortinato.

Sin embargo, la madre expresó que los profesionales de la salud no se ponen de acuerdo para responder ante lo que ella considera una muerte por “negligencia médica”. “Me dicen que murió 20 minutos después, luego que fueron 10 y al final que duró 45 minutos respirando.  Pero las fotos que conservo muestran una niña maltratada”.

Después del parto

Ocho días después del parto, Kirsi del Carmen regresó al Hospital de la Mujer porque la cesárea se le abrió, y descubrió que en el centro de salud no registraron su nombre y procedimientos realizados.

Relató que “para mala suerte de ellos, a mí se me abrió la cesárea. Regresé al hospital a chequearme y me querían dar un récord nuevo que no acepté porque debían continuar con el verdadero”.

Su número de récord era 5021, pero este lo tenía una joven de la edad de 25 años con 32 semanas.

Su dolorosa tragedia parece no tener fin: “Cuando interpuse la demanda, el récord apareció y lo mandé analizar al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) y un año y cuatro meses después no hay un informe de esa institución. ¿Es justo que uno con nueve meses de embarazo esperando a su criatura, un médico por negligencia la mate?”, cuestionó.

CRONO

Malestara

La denunciante de esta historia dice sentirse muy mal porque recibió un trato injusto e inhumano.

2017

Sobre todo le dolió descubrir que le faltaba el ovario derecho. “Me quitaron un ovario sin mi consentimiento, sin estar enfermo. Encima de eso me recetaron inyección de planificación y me la colocaron ellos mismos”, fueron sus conclusiones.

Afirma que sin su consentimiento no debieron inducirla a la planificación.