Otra calificadora de riesgo mejora la perspectiva de RD por su “recuperación con solidez”

La calificadora de riesgos Fitch Ratings revisó la perspectiva de la Calificación de Incumplimiento de Emisor en Moneda Extranjera (IDR) a Largo Plazo de la República Dominicana de Negativa a Estable y afirmó las IDR en BB-.

Así lo informó la entidad en una nota publicada hoy en su página web. Con la decisión, se suma a la mejoría que también anunció en este diciembre la calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S & P Global), que subió de Negativa a Estable la perspectiva crediticia de República Dominicana, y destacó su recuperación económica en la actual pandemia del COVID-19.

“La economía dominicana se está recuperando con solidez, con un crecimiento estimado de 11 % en 2021 (superando nuestro pronóstico de 4.9 % a marzo), y esperamos que el aumento de la inversión impulse un crecimiento superior al potencial de 5.7 % en 2022 y 5.3 % en 2023”, destaca Fitch Ratings.

Asimismo, resalta que más de la mitad de la población está vacunada y se han levantado las restricciones sanitarias.

“El turismo y la manufactura se han recuperado fuertemente en 2021. La inversión privada está aumentando en hoteles, manufactura de zonas francas, infraestructura y vivienda. Las perspectivas de consumo se mantienen firmes, respaldadas por las fuertes remesas estadounidenses y la recuperación del mercado laboral nacional”, agrega.

La revisión de la perspectiva a Estable refleja la reducción del déficit del gobierno de República Dominicana y las necesidades de financiamiento desde la última revisión, lo que resultó en la estabilización del ratio de la deuda pública-PIB, así como el impulso económico impulsado por la inversión, reflejado en la recuperación económica esperada en 2021 “que esperamos llevar a un crecimiento del PIB por encima del potencial durante 2022 y 2023”, dice la calificadora.

“Las calificaciones de República Dominicana están respaldadas por un crecimiento robusto, una estructura de exportación diversificada, una liquidez externa fortalecida y un alto producto interno bruto (PIB) per cápita, gobernabilidad e indicadores sociales más altos que la mediana de ‘BB’ ”, dice Fitch Ratings.

“Las calificaciones están limitadas por la alta carga de intereses de la deuda del gobierno y la participación en moneda extranjera de la deuda, y las debilidades relativas en el marco de política macroeconómica”, agrega.

La entidad cita que el déficit del gobierno general estimado para 2021 del 3.0 % del PIB y el endeudamiento neto estimado en el 2.4 % del PIB han disminuido más rápido de lo que proyectó en marzo (déficit del 4.9 % del PIB), “lo que refleja la recuperación económica cíclica y las iniciativas de política fiscal”.

Señala que el saldo más amplio del sector público no financiero registró un pequeño déficit del 0.3 % del PIB para enero-septiembre de 2021. “Los ingresos fiscales impulsados ​​por la fuerte recuperación económica han superado las expectativas presupuestarias; los ingresos fiscales para 2021 incluyen un anticipo único de empresas mineras y financieras”, indica.

Resalta que el gobierno también ha restringido el gasto, en particular la inversión. Asimismo, que la mayor parte del gasto pandémico se eliminó gradualmente durante 2021.

“La relación interés-ingresos relativamente alta, 17.8 % en 2021, se redujo mediante dos operaciones de gestión de pasivos, aunque la dependencia del financiamiento externo implica sensibilidad a las tasas de interés de Estados Unidos y las condiciones de liquidez global”, indica.

Fitch espera déficits gubernamentales del PIB más estrechos de 2.6 % en 2022 y 2.5 % en 2023, “ya que el gobierno comienza a tener pequeños superávits primarios durante 2022-2023”.

Fitch Ratings recuerda que en octubre pasado, el gobierno pospuso indefinidamente una propuesta de reforma fiscal para la recaudación de ingresos. “Sin embargo, otras medidas de política están respaldando las perspectivas de ingresos. El gobierno también implementará gradualmente la presentación electrónica de impuestos y renovará los incentivos para que las pequeñas empresas se formalicen”, observa.

“La administración ya redujo los déficits operativos de las distribuidoras de electricidad estatales durante 2020-2021 y recortó las amortizaciones de la deuda interna de las empresas eléctricas denominadas en dólares estadounidenses de un promedio de 1.3 % del PIB por año durante 2018-2020. Habiendo recortado las pérdidas del sector, esperamos que se mantengan las menores necesidades de financiamiento del gobierno”, agrega.

La entidad espera que la relación deuda pública-PIB disminuya al 51 % en 2021 y se estabilice cerca del 49 % durante 2022-2023, “muy por debajo del pico pandémico del gobierno del 58.2 % en 2020 y por debajo de la mediana de ‘BB’ del 57 % los dos próximos años”.

Indica que los riesgos para la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda-PIB más allá de 2022-2023 van más allá de la postura fiscal. “Las debilidades en el perfil de la deuda pública lo exponen a riesgos de depreciación del peso, shocks económicos adversos, una política fiscal más flexible, especialmente a medida que se acercan las elecciones de 2024, y un endurecimiento monetario estadounidense más rápido de lo esperado”, agrega.

Destaca que tres cuartas partes de la deuda pública está denominada en moneda extranjera, frente a la mitad de la mediana BB.