OPINION: Abinader y los “tígueres”

 Luis Abinader debería tener la vocación de ser un sobrio jefe de Estado, no un vehemente hablador presidencialista.  En otras palabras, debería morigerar sus intervenciones filípicas y jamás decir que “los ‘tígueres’ de los barrios no respetan a nadie”. 

 Y aunque entendamos que Abinader trata de adecentar la cosa pública y, al mismo tiempo, se preocupa por conductas desaprensivas de jóvenes que obvian el buen comportamiento ante las embestidas de la COVID-19, también debe reflexionar en que la mayoría de ellos llevaron al poder al PRM. 

 Además, está llamado a comprender que la actitud de los muchachos que se involucran en “teteos”, divirtiéndose, aunque no lo justifiquemos, asumen la rebeldía de sectores insatisfechos.  Con pandemia o sin ella, las desigualdades generan todo tipo de malestares. 

 No debe incurrir en epítetos peyorativos y degradantes para luego calificarlos como simples “wawawa” a los que, junto a los “popis”, les garantizará plataforma de bienestar. 

  Es muy posible que los indisciplinados jóvenes estén divorciados de otro “tigueraje” más perverso. Como decía el desaparecido profesor Lipe Collado, son “tigueres bimbín que no están en condiciones de estar donde están otros; fácil de engañar y vencer” por empresarios explotadores, y figuras políticas que favorecen con su voto. 

  Como somos parte de ese conglomerado de las barriadas de Villa Francisca y Borojol, que no hemos abjurados de nuestro hontanar, tenemos conciencia de quiénes son una buena parte de esos “tígueres”. Aunque muchos progresen y se hagan profesionales viven con modestia y sin mayor confort. Cuando pasan a una vida más holgada, limpiamente, no procede cuestionárseles. 

  La mayoría ha tenido que luchar con fiereza para subsistir, sin ayuda de gobierno alguno.  Se diferencian mucho de los que no tienen cómo explicar, contundentemente, el origen de su capital originario, y el de sus ancestros. 

  Aunque hayamos querido un cambio de gobierno y entendamos que, hasta ahora, Luis Abinader realiza un gobierno aceptable, como periodista y ciudadano dominicano, jamás incurriremos en el fanatismo de aceptar lo que entendamos son sus errores. De ser así, seríamos profesionales alienados, sin conciencia crítica. 

  En sus impulsos, Abinader no debe aparentar que está afectado por la aporofobia; es decir, rechazo a los pobres.  No quisiéramos pensar que por ello muy pocos “tígueres” (nos referimos a dirigentes medios de comités de base y otros), hoy, han tenido muy poca oportunidad de empleos.

fernando26.deleon@yahoo.com

JPM

La entrada OPINION: Abinader y los “tígueres” se publicó primero en .