OPINION: Retos de Leonel y la Fuerza del Pueblo

Cuando Leonel decidió asumir la salida del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) e iniciar un nuevo proyecto, tras un acuerdo político con la alta dirigencia del Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), hoy convertido en Fuerza del Pueblo (FP) entiendo que lo hizo pensando en el futuro y no en el presente, partiendo de su alta investidura y experiencia de Estado.

Leonel se fue del PLD, y más que eso, lo rompió por la mitad, sentenciando con ello su inminente salida del poder y así ocurrió. Los detalles sobran y bien podemos tocarlos en otra entrega.

Tras el acuerdo con la cúpula del PTD, el gobierno de Danilo y la cúpula del PLD intentaron echarlo por tierra mediante una misiva del otrora líder de esa organización y entonces funcionario gubernamental José González Espinosa, quien restó legitimidad jurídica al acuerdo de refundación acordado con Leonel y al mismo tiempo, PLD interponía recursos de oposición ante Tribunal Superior Electoral (TSE).

Ambas maniobras no funcionaron. Se firmó el acuerdo, Leonel asumió la presidencia del nuevo partido, participó en las elecciones presidenciales del 5 de julio 2020, que ganó Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y ahora están en mitad de su primer Congreso fundacional, previo al elector y  he aquí donde están sus mayores retos.

En primer lugar y ante los ojos de un electorado harto y aún muy enojado con todo aquello que significa PLD, todavía en esta etapa, no se distingue ni se percibe una notable diferencia entre ambas agrupaciones opositoras. Lo mismo decir, a Leonel y la FP no le será fácil desvincularse del pasado histórico del PLD y sus cinco gobiernos, tres de ellos suyo, si desde ahora no transmiten claras señales  de que van en serio  y con algo distinto.

En segundo lugar y hasta el momento, la Fuerza del Pueblo ha estado exhibiendo músculos sobre la base de una sangría de altos, medios e intermedios dirigentes del PLD y en nuestra opinión, esa demostración de fuerza dejó de surtir efecto positivos  inmediatamente pasaron las elecciones.

Ahora ese partido si desea colocarse en el corazón de la población como mecanismo de movilidad social y de esperanza de algún día llegar al poder y dirigir los destinos nacionales, deberá diferenciarse lo más lejos posible del PLD, mediante la implementación de  acciones e iniciativas nunca vistas en el quehacer político nacional.  Esas medidas pueden ser por ejemplo, compartir con el gobierno,  iniciativas y  políticas públicas que vayan en beneficio de las grandes mayorías; de ese modo, el gobierno no capitalizaría en solitario el apoyo de la población.  Una oposición rabiosa y  radical  no tendría ningún sentido mediático.

En esa dirección, la Fuerza del Pueblo no debe salir de este su primer Congreso con unos estatutos literalmente iguales a los del PLD plegados de artículos inaplicables y románticos que rompen con la realidad objetiva. Debe a nuestro entender y por la salud del sistema de partido y la democracia, ofrecer algo distinto, aunque ello le cueste años en llegar al poder. Deben transmitir al pueblo elector que son capaces de sintonizar con la juventud, con los valores de la familia. Que creen en la regeneración democrática y en el relevo generacional.

Millones de nuevos electores y otros no tan jóvenes, estarán pendiente de quienes serían los nuevos príncipes del nuevo partido o mejor dicho, quienes serán los nuevos titulares de las secretarías que conformaran el secretariado orgánico, el secretario general, el presidente de la organización y quizás lo más importante, si la dedocracia se impondrá en la conformación de la dirección central y la política, al puro estilo del PLD, su comité político y central, ratificando los que están y aumentando en 100 o 200 más la matrícula para aplacar  el apetito de las bases en términos de movilidad social y crecimiento político. Ojalá eso no ocurra.

En ese hilo conductor, la gente tiene asumido que Leonel será ratificado como Presidente del Partido, pero no entendería que así pasara con la actual matrícula provisional de la Dirección Central y Política. En este punto es comprensible que un líder de la estatura de Leonel Fernández estará  rodeado de magnas figuras que les asesoran, pero esa cercanía a demostrado en el ejercicio del poder, que no guarda relación con una alta posición orgánica.

La Fuerza del Pueblo deberá demostrar tras la conclusión de su primer Congreso que sus propuestas no son utópicas ni surrealistas, sino creíbles y aplicables desde el minuto uno y eso solo lo conseguirá, haciendo las cosas bien y distintas. El país ha cambiado y el electorado también, en consecuencia, no se podría  esperar resultados distintos, aplicando el mismo método.

Si Leonel consigue que su organización sea percibida como una hilo de esperanza, no importa el tiempo que la misma dure en llegar al poder, se consolidaría como el centro del debate político dominicano y por vía de consecuencia, iría durante ese tiempo, educando y organizando políticamente una parte importante de la población que cree que nuestro país y su clase política, pueden cambiar.

Sin dudas este sería su mayor obra y regalo a la presente y futuras generaciones en orden político e institucional.