Cuando la NASA dio con «la mano de Dios» combinando 14 de datos y «jugando» con rayos X

Cuando la NASA dio con

Lo que acontece en el vasto universo puede ser muy caprichoso en sus formas, y si no que se lo digan a la siempre inquietante nebulosa de la Hélice o a la nebulosa del Águila y sus archiconocidos «Pilares de la Creación». Y precisamente de algo parecido hablaremos esta vez, recordando cuando una estructura se apodó como «la mano de Dios» por el increíble parecido a dicha estructura anatómica humana, al menos en la perspectiva que se cazó.

La instantánea en realidad no es tal, dado que es una imagen que acumula en realidad años de observaciones. Se trata de una nebulosa formada por los gases eyectados por una explosión de una estrella, que pudieron ser plasmados en esta imagen tan llamativa gracias a dos de los observatorios de rayos X de la NASA más importantes.


Otra nebulosa con una forma (antropocéntricamente) inolvidable

Al hablar de la variedad de tipos de telescopios espaciales con los que escrutamos el cielo, uno de ellos eran los de rayos X. Familiarizados quizás con esta radiación por la propiedad de mostrarnos ciertas estructuras internas de una manera no invasiva, se trata también de una herramienta clave para observar clústeres, núcleos galácticos activos, agujeros negros o enanas blancas entre otros, dado que éstos emiten esta radiación.

La NASA habla de Chandra como su buque insignia de los telescopios de rayos X, y sin duda son muchas sus aportaciones, como la de dos agujeros negros supermasivos con el WISE (de infrarrojos). Pero no es ni mucho menos el único de este tipo, ni tampoco el único que ayudó a conseguir la imagen de «la mano de Dios».

El telescopio espectroscópico nuclear conjunto NuSTAR (de Nuclear Spectroscopic Telescope Array) es más reciente que Chandra, pero tampoco actúa como un sustituto. De hecho, esta curiosa imagen es la prueba de la magia que se consigue aunando su trabajo, concretamente la combinación de 14 años de datos.

La imagen cumple precisamente la mitad este año, siete años, y como explicó la NASA combina los rayos X de baja energía que detecta Chandra con los de alta energía que detecta NuSTAR. Respectivamente, son los coloreados de verde y rojo por un lado y de azul por otro.

La estrella cuya muerte dejó esta fantástica estela era PSR B1509-58, B1509 para los amigos. Un púlsar a unos 17.000 años luz descubierta en 1982 que la NASA describió en aquel momento (2014) como «una estrella de neutrones de giro rapidísimo que está proyectando energía a su alrededor para crear complejas e intrigantes estructuras, incluyendo una que parece una gran mano cósmica». Un giro que calcularon en siete veces por segundo, por cierto.

La caprichosa forma, capturada en el preciso ángulo para que nos recuerde a una enorme mano, se debe a la interacción de las partículas que la estrella proyecta y su interacción con los campos magnéticos del área. Estas interacciones son las que causan la emisión de rayos X y que con los instrumentos adecuados se pudiese ver la nube (y el púlsar, que no se ve en la imagen, está situado cerca del punto blanco).

La misión NuSTAR fue la que permitió diferenciar las diferentes estructuras de esta «mano de Dios» también a posteriori: por una parte está lo que sería la palma, por otra lo que serían los dedos (el remanente de la supernova) y por otra la nube roja, que se corresponde a RCW 89 (una nube de gas). Unas partículas moviéndose a unos 14,5 millones de kilómetros por hora, que es lento en comparación a la estimación que calcularon de 48,3 millones de kilómetros por hora y que consideran que se debe a que el material pasó por una cavidad de gas de baja densidad.

El remanente de supernova formado por la explosión, llamado MSH 15-52, es considerado uno de los más jóvenes de la Vía Láctea. Los astrónomos creen que la luz de la explosión de la supernova llegó a la Tierra hace unos 1.700 años, cuando el ser humano ya hacía tiempo que pisaba la Tierra como especie propiamente dicha y con culturas que observaban con atención el cielo como la del imperio maya, así que esta estructura quizás ya tuvo su misticismo incluso antes de verla de cerca.

Imágenes | NASA/JPL-Caltech/McGill, Freepik


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Cuando la NASA dio con «la mano de Dios» combinando 14 de datos y «jugando» con rayos X

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Xataka

por
Anna Martí

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